Cada año se convocan grupos feministas para exigir la legalización del aborto ante los gobernantes, con el objetivo de evitar que millones de mujeres en el mundo sigan muriendo por practicar abortos clandestinos. 

El aborto es un tema que afecta a mujeres, hombres trans y personas gestantes (aquellas que no se sientan identificadas con los géneros binarios) y todas merecen respeto, apoyo y empatía. 

Según la OMS el 45% de los abortos son practicados en la clandestinidad, anualmente mueren 24 mil mujeres por abortos inseguros y ocurren 7 millones de hospitalizaciones por complicaciones.  

La OMS explica que en América Latina y el Caribe, tres cuartas partes de las interrupciones del embarazo son en condiciones inseguras, cuando en realidad el aborto es un proceso más seguro que una inyección de penicilina si se realiza en sitios seguros y con personal capacitado. 

En México, la quinta causa de muerte materna es el aborto. Mientras que en la CDMX el aborto se despenalizó el 28 de agosto de 2008, interrumpir un embarazo a libre demanda de la mujer es legal bajo el amparo de la Constitución Mexicana antes de la semana 12 de gestación y desde entonces no se ha registrado ninguna muerte bajo tal procedimiento. 

De la misma manera el aborto es un privilegio de clase, es un privilegio que la niña veracruzana de 11 años violada por su padre no puede obtener y que probablemente su hijo viva en la misma miseria que ella. 

Es indispensable aclarar que el aborto jamás ha sido pensado como un método anticonceptivo, es el derecho que tiene toda mujer para decidir sobre su vida, sexualidad y su cuerpo.  

La maternidad debe ser deseada y apoyada en un entorno seguro tanto para la madre como para el hijo. Satanizar la libre elección de la mujer, forzar a una niña a parir, negar el placer fisiológico humano y responsabilizar solamente a la mujer son actos sexistas, anti-derechos e hipócritas, no provida.  

La mujer que aborta es una mujer responsable y consciente de un futuro saludable para ella y su medio. Es inaceptable comparar la vida y desarrollo de una mujer con la de un feto. Es inaceptable legislar un país con juicios religiosos y retrogradas. 

Una mujer que aborta no le debe nada a aquellas mujeres estériles, a sus parejas, a su familia ni a sus creencias religiosas. 

La legalización del aborto no significa que todas las mujeres practicarán tal procedimiento, la cuestión es aborto legal y seguro o aborto clandestino y mortal. 

A México le hace falta urgentemente educación sexual para decidir e informar, anticonceptivos para no abortar y llevar una vida sexualmente responsable y aborto legal, seguro y gratuito para no morir. 

Ana Rocha 

Copy Jr. 

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *