Pánico en tiempos de Coronavirus

Por Rodrigo Ugarte

La crisis generada por la llegada del COVID-19 a México es un hecho. Es importante que todos los ciudadanos cumplamos al pie de la letra las indicaciones de las autoridades de salud y los medios de comunicación, además de que tomemos precauciones adicionales… como correr a la tienda más cercana y comprar un centenar de rollos de papel de baño, ¿correcto?

La crisis generada por la llegada del COVID-19 a México es un hecho, sin embargo, no se trata en una crisis de salud per se, sino una crisis de pánico moral, que en ocasiones puede resultar mucho más peligrosa.

El pánico moral es un término acuñado en la década de los 70 para definir a las oleadas de “histeria colectiva” que atacan a la sociedad ante la percepción de una amenaza de gran escala. El miedo proyectado en una comunidad comúnmente hace que sus miembros actúen de manera errática e incluso ilógica, en ocasiones buscando a quién culpar.

Por lo general, el pánico moral puede generarse como una estrategia de control social, o meramente como un accidente fruto de un mal manejo de comunicación masiva. Es posible que aquello que México experimenta bajo el terrible riesgo del Coronavirus forme parte de esta última categoría, y que al buscar motivos ulteriores detrás de la crisis sea alimentar la crisis misma. No obstante, es interesante hacer una disección de este tipo de fenómenos con el propósito de comprender mejor la situación actual.

Existen cinco etapas generales en la formación del pánico moral, que comúnmente se manifiestan en orden:

  1. Se define a una persona, un grupo, o un objeto como una amenaza. Si estamos hablando de algo que es genuinamente una amenaza, su grado de riesgo es exagerado. De nuevo, esto puede ser de manera deliberada (para lograr un objetivo ideológico o político), o accidental.
  2. Se simplifican algunas de las características de esta amenaza para hacerla más reconocible; se elige un nombre sencillo y una terminología complementaria que es fácil de identificar y asimilar. Incluso es cargada con un valor simbólico.
  3. Las repetidas apariciones de esta amenaza generan preocupación en la sociedad, el símbolo es integrado al Imaginario Colectivo.
  4. Las autoridades toman acciones para combatir o evitar esta amenaza; sus acciones son definidas por la opinión pública y por lo general buscan satisfacer de manera superficial las demandas de la gente.
  5. Cuando la crisis ya ha pasado, queda tras de ella un cambio social semi-permanente que puede percibirse en la nueva actitud de la sociedad hacia el recuerdo de la amenaza.

Desde la popularización del término de pánico moral, este se ha aplicado a una gran cantidad de elementos y problemas sociales. Al principio, se utilizó para mostrar la reacción de la sociedad ante las pandillas juveniles. De igual manera se ha visto con los videojuegos, que son culpados de actitudes violentas de los niños, el VIH/SIDA, que generó una oleada de homofobia en los años 80, y el terrorismo global, que desde el 2001 ha obligado a países a tomar medidas exageradas comúnmente asociadas con la homofobia. En menor medida, un niño mexicano en los años 90 hubiera recibido una gran reprimenda por jugar en las albercas de pelotas en la sección de juegos de restaurantes de comida rápida, ya que había un rumor generalizado de que ahí vivían serpientes.

Las medidas y actitudes irracionales de la sociedad son un síntoma del pánico moral, que si bien puede presentarse contraproducente para solucionar una crisis (en muchos casos la acrecientan), un tema central para el análisis de este fenómeno es la noción de que el miedo hacia un enemigo fabricado resulta benéfico tanto para los medios de comunicación como para las autoridades, que a su vez se necesitan mutuamente. Las autoridades y grupos de poder necesitan a los medios para difundir su retórica y su agenda ideológica, mientras que los medios crecen en legitimidad y popularidad. En una crisis de pánico moral, la sociedad civil es más fácil de controlar o distraer, mientras que los medios generan mejores ganancias.

El aspecto estadístico de la actitud social ante las amenazas percibidas es también digno de análisis. Existe una gran inestabilidad en la preocupación, que comúnmente comienza con el descubrimiento de la amenaza, seguida por un crecimiento exponencial de sus menciones en medios masivos, digitales, y redes sociales. Por lo general, esto causa que muchos otros temas relevantes sean ignorados. Finalmente, el tema desciende y desaparece. Desde la perspectiva social, el único rastro que queda de la crisis son las medidas tomadas por las autoridades (legislaciones, ocupaciones, odio hacia un grupo, etc.).

En StreamicsLab analizamos la conversación digital en torno al Covid-19 en México en el periodo del 14 al 17 de marzo para conocer lo que piensan, sienten y expresan los usuarios en redes sociales. De un universo de 212,459 contenidos se consideraron 29,558 cuya ubicación hiciera alusión a México o alguna entidad del país. Tales mensajes analizados se dividieron en tres rubros de acuerdo con su naturaleza, es decir, tuits con carácter racional, emocional e informativo:

  • Racional: El 53% de los contenidos mostraron que los mexicanos que conversaron en Twitter están preocupados por el tema del coronavirus. Dentro de este universo, el 31% compartió medidas de prevención de contagio; el 16% criticó a los mexicanos que no están siguiendo los lineamientos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS); y el 6% intentó convencer a otros usuarios de aislarse en sus casas para disminuir la propagación del virus.
  • Informativo: El 38% de los tuits estuvieron relacionados a la cobertura mediática. El 26% de estos contenidos fue información sobre el avance de la enfermedad en nuestro país; el 7% fue información general del coronavirus; y el restante 5% seguimiento a las acciones de gobierno.
  • Emocional: Solamente el 9% de los contenidos criticó abiertamente a las acciones gubernamentales, en este caso eran expresiones de carácter detractor y con contenido emocional sobre lo que se está haciendo y/o dejando de hacer.

Es interesante analizar el tema del Covid-19 en México ya que, de todos los análisis hechos con anterioridad sobre temas políticos, económicos y sociales, no existieron contenidos de broma o memes; es decir, los internautas están mostrando una preocupación real por la llegada del virus y la posibilidad de contraer la enfermedad.

Los tres puntos más importantes que rescatamos del análisis son los siguientes:

  1. Los usuarios en redes sociales buscan informarse sobre las medidas que, como ciudadanos, deben tomar para evitar propagar la enfermedad.
  2. Existen críticas a los mexicanos que están generando compras de pánico y la desinformación que tienen ante las fake news.
  3. Desde cuentas oficiales y ciudadanas se está buscando persuadir a todos los mexicanos de no salir de sus casas y no llevar a cabo eventos masivos.

¿Cuál debe ser entonces la responsabilidad de la sociedad?

El pánico moral es sinónimo de la pérdida de control. Una comunidad tiene la obligación de mantener un pensamiento crítica acerca de la amenaza que se le está presentando, y sobre las medidas que debe tomar, desde las esferas familiares hasta las gubernamentales.

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